“Azar es una palabra vacía de sentido,
nada puede existir sin causa”
Francois Marie Arquet Voltaire
porque lo que en el fondo de mí subyace
es que la misma vida no es más que un juego y
¿qué más podría ser?
pensé en cambiar incendiando las palabras
como hojas resecas
que se queman para ordenar el paisaje
me sobrevino una parálisis de imágenes
y ese ser enigmático
que me habita
moliéndome las vísceras
me llevó hacia dentro del papel
más y más
por ese agujero caí al conocimiento íntimo de lo extraño
un monstruo que será concebido
en el preciso momento
cuando caigan mis velos
cuando caigan mis velos
romperá aquello que querían tener los alquimistas
a partir de lo cual todo era posible
eso sucede en cualquier tiempo, el azar ha de ser
barajar y dar de nuevo
y dar
y dar
aún cuando me expongo a confrontar el amor con el duelo de perder
me expongo al juego
porque sí
como un niño
inocente
juego a la vida
con la fatalidad en primera consonancia
y soy una mujer que no le tiene miedo
y a pesar de ser una
me divido
fragmentada
fragmentada vuelve el monstruo
el que quema mis naves
el que me trae repatriada a la conciencia
abracadabra
sale de la olla de cobre
espumante su baba
con un fuerte olor a almizcle y ojos de fuego que me queman
agigantándose
y pretendiéndome para sí
como un trofeo
voluptuosa su maldad
soñando
en ocasiones
creí que nada terminaría
pero espero la muerte como espero la vida
a jirones de piel
a manos llenas
con el corazón desfibrilado
a puro coraje
durmiendo entre tus brazos
mirando el movimiento de los peces
apretando los dientes
que se puedan contar los latidos de mi pecho
el toc toc de los dados
como caigan
no importa
saldré de cualquier forma
aunque sea
desnuda
Olga Ravelli – 4 de octubre de 2008
martes, 21 de octubre de 2008
Suscribirse a:
Entradas (Atom)