Cuando Riqui y yo nos ponemos en una misma frecuencia hablamos poesía.
Las palabras son como fábulas para niños.
Nuestras almas comulgan con palabras.
Pero lo cotidiano se nos cae en la insignificancia.
La vida no es poesía. (Eso es lo lamentable.)
La vida siempre nos hará creer que es otra cosa.
La poesía estará en el papel.
La poesía estará oculta en un gesto.
En eso que emociona.
La presencia.
¿Será que marca la diferencia contra todo razonamiento?
Estamos sumergidos en la necesidad de la presencia.
Hasta podemos manifestar abiertamente que somos malcriados, miserables, caprichosos…
Atributos de la diferencia.
Seres mínimos que en el otro habitamos únicos.
Formamos parte de su poesía.
Si no es suficiente la poesía,
la vida será marca con llagas que cicatrizan.
Olga Ravelli y Ricardo Piña
18 de abril de 2005
nosotros
viernes, 22 de junio de 2007
miércoles, 20 de junio de 2007
Pienso con lluvia
Estoy en el campo.
Llueve.
En el aire el silbato del tren
con la distancia de la ciudad nunca,
tan lejos.
El olor de la tierra.
Y de golpe, la lluvia es intensa.
Sobre el viento vuelve a pasar el tren.
El mundo es insonoro con algun silencio.
2
Toda la noche se hace lluvia.
Cuando el amanecer es un telón sumergido en las nubes
el escenario me envuelve en una cápsula de bruma.
Una espada dorada.
Y todo indivisiblemente, fosforece.
El sol quiere imponerse
y se desgarra en luz.
Un pájaro se expande.
El telón se corre, se despliega la tormenta.
Yo antiguo,
y el espectáculo.
Llueve.
En el aire el silbato del tren
con la distancia de la ciudad nunca,
tan lejos.
El olor de la tierra.
Y de golpe, la lluvia es intensa.
Sobre el viento vuelve a pasar el tren.
El mundo es insonoro con algun silencio.
2
Toda la noche se hace lluvia.
Cuando el amanecer es un telón sumergido en las nubes
el escenario me envuelve en una cápsula de bruma.
Una espada dorada.
Y todo indivisiblemente, fosforece.
El sol quiere imponerse
y se desgarra en luz.
Un pájaro se expande.
El telón se corre, se despliega la tormenta.
Yo antiguo,
y el espectáculo.
y sigue lloviendo ...
y sigue lloviendo...
Lluvia. Lágrimas. Nadie.
Nadie aparece en la calle.
Ni caminantes que contrasten con mi aspecto.
Gotas de lluvia encajan en mis lágrimas secas.
Soy un fantasma que se asoma a las sombras.
La humedad sale de todos los pasillos
y se desliza por mis piernas como babosas.
La fatiga se ha quedado sentada en el umbral hirviente.
Mi vejiga convulsiona
y el orín se derrama como huellas
de algunos desorientados transeúntes.
Historias que se escriben con la sangre de miles de seres
honrados por el abismo del anonimato.
La ciudad desaparece en pequeñas crueldades cotidianas:
Culebras de piernas cortas detrás de las columnas,
montañas de colchones malolientes,
trapos sucios y bolsos destripados entre la basura.
El ahora en fragmentos.
Como restos de un pasado que ya ni se recuerda.
Olga Ravelli
7 de febrero de 2005
(A un mes…)
Lluvia. Lágrimas. Nadie.
Nadie aparece en la calle.
Ni caminantes que contrasten con mi aspecto.
Gotas de lluvia encajan en mis lágrimas secas.
Soy un fantasma que se asoma a las sombras.
La humedad sale de todos los pasillos
y se desliza por mis piernas como babosas.
La fatiga se ha quedado sentada en el umbral hirviente.
Mi vejiga convulsiona
y el orín se derrama como huellas
de algunos desorientados transeúntes.
Historias que se escriben con la sangre de miles de seres
honrados por el abismo del anonimato.
La ciudad desaparece en pequeñas crueldades cotidianas:
Culebras de piernas cortas detrás de las columnas,
montañas de colchones malolientes,
trapos sucios y bolsos destripados entre la basura.
El ahora en fragmentos.
Como restos de un pasado que ya ni se recuerda.
Olga Ravelli
7 de febrero de 2005
(A un mes…)
Desvío a la lluvia.
El día de hoy esta muy frío y llueve, entonces, dejo un poema que me trajo la lluvia en otro día parecido y que ahora no es más que eso, un instante o un recuerdo.
Desvío a la lluvia.
¡Cuánto necesito del olor a hierbas y lavanda,
a césped recién cortado, a tilos en flor!
Llueve.
¿Qué está pasando para que una multitud se junte?
¿Invocan a los dioses?
Coros con voces monocordes
resuenan en mi cabeza y parecen invadir todo
dudo cuando digo, todo pasa
quiero convencerme, que todo pasa.
Recuerdos agazapados.
Llueve en la ciudad, las calles son charcos con basura.
Camino entre gente que ni siquiera corre, gente viendo llover.
¿Qué cosas se mojan con ellos?
Camino en la lluvia.
No quiero mojarme para no pensar, (o para no pensar en vos, mejor)
no me importa que me empujen los que corren con el diario en la cabeza
así se me escurren las ideas,
ya no tiene ninguna importancia
que la bolsa haya estado en baja,
o quién haya matado a la cordobesa de los casos policiales
o que llueva con sol y se case una vieja.
El día es sofocante y la lluvia refresca los cuerpos que se atreven a dejarse apasionar.
Hombres que no se enteran que llevan un pucho apagado entre los dedos,
mujeres con sus vestidos pegados como piel,
chicos bajo el agua.
Calor y lluvia.
calor
lluvia
dejo el amparo a su magia
ya no puedo esquivar lo que venga
el golpe del agua pega en mi espalda
los zapatos se escapan de mis pies y la ropa se transparenta
no se nota que lloro
Olga Ravelli
6 de diciembre de 2006-
Desvío a la lluvia.
¡Cuánto necesito del olor a hierbas y lavanda,
a césped recién cortado, a tilos en flor!
Llueve.
¿Qué está pasando para que una multitud se junte?
¿Invocan a los dioses?
Coros con voces monocordes
resuenan en mi cabeza y parecen invadir todo
dudo cuando digo, todo pasa
quiero convencerme, que todo pasa.
Recuerdos agazapados.
Llueve en la ciudad, las calles son charcos con basura.
Camino entre gente que ni siquiera corre, gente viendo llover.
¿Qué cosas se mojan con ellos?
Camino en la lluvia.
No quiero mojarme para no pensar, (o para no pensar en vos, mejor)
no me importa que me empujen los que corren con el diario en la cabeza
así se me escurren las ideas,
ya no tiene ninguna importancia
que la bolsa haya estado en baja,
o quién haya matado a la cordobesa de los casos policiales
o que llueva con sol y se case una vieja.
El día es sofocante y la lluvia refresca los cuerpos que se atreven a dejarse apasionar.
Hombres que no se enteran que llevan un pucho apagado entre los dedos,
mujeres con sus vestidos pegados como piel,
chicos bajo el agua.
Calor y lluvia.
calor
lluvia
dejo el amparo a su magia
ya no puedo esquivar lo que venga
el golpe del agua pega en mi espalda
los zapatos se escapan de mis pies y la ropa se transparenta
no se nota que lloro
Olga Ravelli
6 de diciembre de 2006-
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