Estoy en el campo.
Llueve.
En el aire el silbato del tren
con la distancia de la ciudad nunca,
tan lejos.
El olor de la tierra.
Y de golpe, la lluvia es intensa.
Sobre el viento vuelve a pasar el tren.
El mundo es insonoro con algun silencio.
2
Toda la noche se hace lluvia.
Cuando el amanecer es un telón sumergido en las nubes
el escenario me envuelve en una cápsula de bruma.
Una espada dorada.
Y todo indivisiblemente, fosforece.
El sol quiere imponerse
y se desgarra en luz.
Un pájaro se expande.
El telón se corre, se despliega la tormenta.
Yo antiguo,
y el espectáculo.
miércoles, 20 de junio de 2007
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