Cuando Riqui y yo nos ponemos en una misma frecuencia hablamos poesía.
Las palabras son como fábulas para niños.
Nuestras almas comulgan con palabras.
Pero lo cotidiano se nos cae en la insignificancia.
La vida no es poesía. (Eso es lo lamentable.)
La vida siempre nos hará creer que es otra cosa.
La poesía estará en el papel.
La poesía estará oculta en un gesto.
En eso que emociona.
La presencia.
¿Será que marca la diferencia contra todo razonamiento?
Estamos sumergidos en la necesidad de la presencia.
Hasta podemos manifestar abiertamente que somos malcriados, miserables, caprichosos…
Atributos de la diferencia.
Seres mínimos que en el otro habitamos únicos.
Formamos parte de su poesía.
Si no es suficiente la poesía,
la vida será marca con llagas que cicatrizan.
Olga Ravelli y Ricardo Piña
18 de abril de 2005
nosotros
viernes, 22 de junio de 2007
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