Tenemos algunos estados egocéntricos, estúpidamente egocéntricos. Somos tan egocéntricos que terminamos mimetizándonos en un puchito miserable. Antes era yo y ahora lo hace él. ¿Cuándo nos pondremos de acuerdo para dejar de fumar?
Trabajemos los dos en un poema
que diga cigarrillos a medio fumar.
Que diga estoy en la cama tirada,
inconforme con los anteojos que te compraste.
Hoy estoy que no puedo nada.
Estoy de la cama a la silla
y me llevo la silla a la cama y la cama a la computadora
y la computadora al baño.
Y es un día de esos … ahora está Agustina jugando
y el poema me acorrala
y me pedís que siga
pero el día empezó a hacerse complicado.
Hoy me enteré que la mujer que ama mi amigo es lesbiana
y no piensa en hombres.
Los hombres no son de la gama de colores
que posee una gota de agua
o un arco iris
o una lluvia de diamantes.
Los hombres se visten de autosuficientes.
Dicen que sí a todo
y a veces todo es nada.
Dicen que te quieren
y no te quieren.
Dicen que un cigarrillo los pone tranquilos.
Y se ponen nerviosos si les preguntas
qué les pasa cuando están en silencio.
Es insuficiente subir a los ojos todas las ceremonias cuando la ves.
–Le digo.
Un poema que mencione en todo caso,
¿qué puede ser suficiente para el amor?
¿Cuánto habremos de mostrar?
Mi amigo me cuenta
que ella tenía los ojos chiquitos,
y con cada palabra los gestos se tomaban su cara.
La mujer que es su pareja,
lo escuchó leer poesía a mi amigo en una reunión
y le gustó lo que escuchó.
Ella sabe que su novia lo tuvo al alcance de la palabra.
Eso es como decir que las palabras no tienen un puerto.
No tienen un destino.
No tienen el poder de explicar todo.
Me fumo la parte final de su cigarrillo.
Una amiga se puede dar esos lujos.
Olga Ravelli & Ricardo Piña
Jueves 17 de noviembre de 2005.
MM ni se entera...
miércoles, 27 de junio de 2007
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