miércoles, 20 de junio de 2007

Desvío a la lluvia.

El día de hoy esta muy frío y llueve, entonces, dejo un poema que me trajo la lluvia en otro día parecido y que ahora no es más que eso, un instante o un recuerdo.



Desvío a la lluvia.


¡Cuánto necesito del olor a hierbas y lavanda,
a césped recién cortado, a tilos en flor!
Llueve.
¿Qué está pasando para que una multitud se junte?
¿Invocan a los dioses?
Coros con voces monocordes
resuenan en mi cabeza y parecen invadir todo
dudo cuando digo, todo pasa
quiero convencerme, que todo pasa.
Recuerdos agazapados.
Llueve en la ciudad, las calles son charcos con basura.
Camino entre gente que ni siquiera corre, gente viendo llover.
¿Qué cosas se mojan con ellos?

Camino en la lluvia.
No quiero mojarme para no pensar, (o para no pensar en vos, mejor)
no me importa que me empujen los que corren con el diario en la cabeza
así se me escurren las ideas,
ya no tiene ninguna importancia
que la bolsa haya estado en baja,
o quién haya matado a la cordobesa de los casos policiales
o que llueva con sol y se case una vieja.
El día es sofocante y la lluvia refresca los cuerpos que se atreven a dejarse apasionar.
Hombres que no se enteran que llevan un pucho apagado entre los dedos,
mujeres con sus vestidos pegados como piel,
chicos bajo el agua.
Calor y lluvia.

calor
lluvia
dejo el amparo a su magia
ya no puedo esquivar lo que venga
el golpe del agua pega en mi espalda
los zapatos se escapan de mis pies y la ropa se transparenta

no se nota que lloro



Olga Ravelli
6 de diciembre de 2006-


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