Ellas como entrañas de nada
van vestidas de veneno.
Con tempestad de gemidos.
Con criaturas líquidas.
“Y eché a llorar en talle de cadáver...”
Señales sin dimensión.
Disfrazadas con nada de infinito y esperanza.
Qué importancia puede tener una caricia
que besa el ensañamiento?
-y puede espiar lo cotidiano y abordar el espectáculo-
¡Véanme vivir con alma de gigante!
¡Yo penetraré la crasitud!
¡Yo soy el apéndice de ese vestido!
Suena su gemir.
Serán hormonas como talles que descomponen el orgullo?
Y en las vísperas anunciaré sus partidas.
Aprenderé las lecciones.
Contemplaré el suplicio.
Y en el principio
cada rincón será una glándula.
(Fidelidad para quien ronda la casa.)
Ellas estarán
entre vencer
y morir.
Olga Ravelli 3 de septiembre de 2004.
Exercise two. Dos. Bi.
jueves, 29 de noviembre de 2007
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