jueves, 29 de noviembre de 2007

Ellas arrogantes

Ellas como entrañas de nada
van vestidas de veneno.
Con tempestad de gemidos.
Con criaturas líquidas.

“Y eché a llorar en talle de cadáver...”


Señales sin dimensión.
Disfrazadas con nada de infinito y esperanza.

Qué importancia puede tener una caricia
que besa el ensañamiento?
-y puede espiar lo cotidiano y abordar el espectáculo-

¡Véanme vivir con alma de gigante!

¡Yo penetraré la crasitud!

¡Yo soy el apéndice de ese vestido!

Suena su gemir.
Serán hormonas como talles que descomponen el orgullo?

Y en las vísperas anunciaré sus partidas.
Aprenderé las lecciones.
Contemplaré el suplicio.

Y en el principio
cada rincón será una glándula.
(Fidelidad para quien ronda la casa.)

Ellas estarán
entre vencer
y morir.




Olga Ravelli 3 de septiembre de 2004.
Exercise two. Dos. Bi.

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