La historia me atrapa como a una muerta en una parcela de tierra del cementerio.
y te busco...
Y no comprendo por qué yo también, estoy muerta.
Y te amo y te busco con los pedazos de mi cuerpo.
Te busco y entre nosotros dos está un funeral lleno de flores
y telas fosforescentes
y lágrimas de pesar
y recuerdos inútiles.
Y te amo más que antes porque sé que ahora vamos a estar hundidos, y la tierra nos tapará.
Juntos, mejilla a mejilla. Y el mundo entero no nos servirá.
El mundo entero llora por nada. Todos lloran por nada.
¡No saben lo lleno de universo que es estar muerto!
Y me acercaré a tus piernas como un topo, cuando huele las raíces con los dientes.
O como un dios que se disuelve en una cascada de savia vegetal.
Ese mismo dios, que ahora me tiene de su mano,
cuando nos amamos como nunca antes lo habíamos hecho...
Nos unimos al asombro, con desesperación.
No importa que el silencio se haga espeso
como un barco cargado de sufrimiento, porque estoy sedienta de lujuria...
Porque te busco, aunque mis partes sufran en la madera...
Porque me llama el silencio que ignora mi sed de tierra húmeda...
Porque tu cuerpo se parece a terrones de tierra. Y soy un fantasma...
Aunque, los fantasmas ya no interesa que existan...
Tu eres un fantasma. Y no importa amamos tendidos en el terror...
Millones de lombrices desperdigadas en este cementerio se aman, también.
Ellas no copulan, hacen la mímica del amor para provocar a Dios y excitar a los seres vivos...
Ellas son tan hermosas, y transparentes, y con anillos de luz.
Tan amarillentas por el calcio de los huesos...
Todo es hermoso en estos días de gloria por estar muertos y jóvenes.
Y nos miramos asombrados,
después de alimentarnos de partes blandas de los cadáveres.
Todo es hermoso
y el miedo es un pasajero
que tiene su pelo cubierto de tierra.
lunes, 7 de enero de 2008
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