Atravesando mi cuerpo
tengo un mar
de arena y sal.
Quiero indagar
si estoy
sangrando poesía.
Quiero indagar
si en lo oscuro
quedan huellas
que penetraron
con la luz.
En mi cuerpo
hay una mujer.
Vengo desnuda
a encontrar la palabra
alojada en mi alma.
Me zambullo en la sangre.
Mis huesos
son mástiles quebrados.
Las vísceras
me reclaman salir
por la garganta.
Entrelazados
a la vigilia y a los sueños,
campos de flores y de muertos
se suceden en mí.
Quiero
mirar a esos ojos
para ver lo que miran.
Me sacude la fuerza
con que va esa mirada.
Todavía no he podido escapar de mi boca.
Desciendo
hasta mi sexo.
Y no tengo barreras.
Entre tanto vacío
perdí la poesía.
domingo, 7 de septiembre de 2008
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